domingo 3 de febrero de 2008

Negocio de Alquiler de Disfraces...

Una vez terminado el auge de la construcción, el negocio decayó para Pablo Coronel, un arquitecto de 36 años, quien apostó por una microempresa de alquiler de trajes.
Hace una década, los profesionales como Coronel tenían hasta 14 contratos al año, pero esa bonaza paró. Los contratos bajaron a dos. Entonces surgió la idea de un negocio propio que ahora factura 40 000 dólares en diciembre.
Su madre Martha Galán le prestó unos 40 trajes de las figuras religiosas de los Pases del niño para que inicie la empresa. En diciembre de 1996 alquiló a unos 100 clientes.
Aún recuerda con nostalgia que guardó en una caja de cartón todo la vestimenta. El año siguiente el alquiler subió a 300. En ese momento surgieron las iniciativas de lo que sería un negocio exitoso: La Casa del Disfraz.
En la actualidad cuenta con 2 000 diseños (modelos) y 10 000 trajes.Este emprendedor buscó estrategias para alquilar la ropa durante todo el año. 100 carpetas de sus ofertas repartió en escuelas y colegios del cantón Cuenca. La propuesta era el alquiler de disfraces para apoyar pedagógicamente las clases de historia, ingles, cívica, ciencias naturales…
En poco tiempo despuntó la demanda de trajes de diferentes países, de personajes de la independencia y cuentos o representaciones de los elementos de la naturaleza. Las universidades también se convirtieron en sus clientes.
Las hojas volantes fueron otra opción. Las colocó en los postes de alumbrado público cerca de los planteles educativos. Ahora alquila 15 000 trajes solo en diciembre y tiene publicidad en la radio y en los canales de televisión local.
La casa que fue de sus padres se transformó en una gran bodega. En su interior están colocados ordenadamente en las perchas los trajes de la Virgen María, San José, Reyes Magos, ángeles, pastores y otros personajes religiosos.
También hay para los disfraces de inocentes del 6 de enero, Carnaval, Semana Santa y todo lo que lo que la imaginación de este emprendedor ponga en marcha.
En un principio, Coronel era el gerente, diseñador y conserje. En la actualidad tiene 14 empleados regulares en los departamentos de diseño, confección, bodega y lavandería. Tiene unos 200 000 dólares en infraestructura, materia prima y otros elementos.