Antes de lanzarse a la aventura de convertir una buena idea en negocio, vale la pena hacerse de paciencia y reenfocar su proyecto de esta manera:
Primero defina la cantidad de ingresos brutos que desea obtener al mes vendiendo su producto. Luego divida esa cantidad entre el precio de venta de su producto o servicio. Si obtiene una cantidad superior a 500 unidades, valore su capacidad económica y de producción. La siguiente es una pregunta dura: ¿Puede usted soportar de 3 a 6 meses de producción antes de lograr un ritmo de cobranza adecuado? Recuerde que casi todos sus competidores venden a crédito o a consignación.Considere todos sus costos, directos, indirectos, los inventarios necesarios para mantener la producción en activo.Ahora piense en su cliente ideal y en su consumidor ideal, pues es probable que sean dos personas diferentes. ¿Cuáles son sus hábitos de consumo de productos similares? ¿Cuánto está dispuesto a pagar? ¿Cómo lo va a convencer de que pruebe su producto? ¿Qué beneficios ofrece su alternativa los clientes?Cuidado con desanimarse, sólo estamos haciendo un ejercicio de realidad. Si obtiene cifras difíciles de alcanzar o de lograr, replantee su plan. Haga ejercicios con varias posibilidades, pero de preferencia empiece pequeño. Los negocios son cosa de paciencia y como bien lo dice Joan Manuel Serrat en una de sus canciones: El chiste es “avanzar sin prisa, pero sin pausa” para alcanzar sus objetivos empresariales. Mucha suerte y todo el éxito del mundo.
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viernes 9 de enero de 2009
No todas las buenas ideas pueden ser buenos negocios...
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